
Ahí, frente al mar, como si Dios te hubiese olvidado
se dibuja tu figura sobre la blanca arena.
Contemplo tus piernas que de tanto estar cubiertas
ruborizan al impacto de mis ojos.
Llora el sol poco antes de partir,
llora rayos ámbar que penetran por tus ojose iluminan tu cabello.
Lo veo y no lo creo.
Contemplo la silueta de tu sombra y eres un paisaje
con llanuras, bosques y montañas.
Estaré de pié, mirando hasta el amanecer
y partiré en el primer navío de pescadores de sensualidad.