miércoles, 16 de julio de 2014

martes, 13 de mayo de 2014

domingo, 4 de mayo de 2014

Si me miras


Si me miras más allá de tus miedos
hallarás que soy un buen lugar donde esconderse
Si me miras más allá de tus creencias
hallarás que soy individual y sólo uno
Si me miras con los ojos de tu alma
hallara tu corazón consuelo
Si me miras cuando todos lo prohíben
hallarás qué soy lo que ellos quieren
Si me miras cuando todos dicen no lo hagas
hallarás del otro lado un lugar de paz
Si me miras aún cuando no lo quieras
hallarás que si lo quieres
Sí mi miras y quieres despedirte
hallarás qué es sólo un hasta pronto
Si me miras y ya no puedes irte
hallarás que ahora nos pertenecemos
Si me miras y quieres entregarte
hallarás que ya eres mía
Si me miras y me miras y me miras
hallarás que soy parte de ti
Una extraña forma de lo que deseaste algún día...

Bruno Peña Ruiz    

lunes, 31 de marzo de 2014

Risueña de Ensueño


Si tengo que decir que fue lo que me enamoro de ella al instante, me veo obligado a conducirme con verdad.

Yo que miento a todas horas, yo que ni cuando miento digo la verdad hoy afirmo sin dudarlo: fue su forma de reír.

La descubrí en la penumbra del lugar menos probable. Su mirada y la mía se encontraron geométricamente como una alineación de planetas, ese día debíamos estar ahí por alguna razón quizá trascendental o quizá solo para poder sentir el beso más dulce y después decir adiós.

¿Quién podría saberlo?
Solo sé que esa vez la vi tal como la ve Dios.
Al paso de los días la encontré de nuevo y desayunamos juntos en comunión, de un mismo plato, con la confianza de quien conoces de años. (Qué bonita se ve comiendo).

Escuche su voz contándome un poco de la forma con que lucha contra el mundo. Y yo prestaba toda atención intentando grabar en mi memoria el sonido de su voz. Escuche entre otras cosas un poquito de su historia, a la sombra de un árbol, nos sentamos solo los dos y de pronto todo mi universo era ella.

…Y esa luz en sus ojos pudo más que todas las reglas inventadas por los hombres.

Escuche la historia de una reina muy hermosa que escapo de un castillo y de cómo volvió desde la muerte siendo otra, su alma aún tiene cicatrices de esas que no cierran nunca. Mientras tanto, yo quería abrazarla y cerrar los ojos.

̶ Una antigua reina, pensé en mis adentros.

̶ No soy un príncipe sino un bandido que de pronto quiere ser bueno por haberte conocido, no tengo un castillo y no soy libre soy un prófugo de mi pasado, soy un ladrón de caminos pero te amo no se desde cuándo, sé que te conozco de otro tiempo, de otra historia y que no fue coincidencia nuestro encuentro.

 Por la tarde caminamos juntos, me contó secretos que a nadie ha confesado y sonreí, ella es ahora para mí la excepción a toda regla.

Caminamos bajo los últimos fulgores del sol de marzo y con todo ella brillaba más que el sol. Sobra decir que es más hermosa que ninguna reina sobre la tierra.

Llegamos al final del camino, ahí justo donde debíamos despedirnos fue justo donde de una chispa del alma nació el beso más dulce, sin encontrar salida, me recorre su dulzura, su cabello me acaricia y su olor me enamora, en ese beso que se convirtieron en algunos, en ese espacio, en ese instante me di por completo.

Las historias hermosas son así, sus manos me tocaron y sanó mi corazón, hay tantos que pasan la vida buscando y yo entre tantos universos la encontré.


Caminamos de la mano me explicó sus reglas y promesas y mientras me besaba también se despedía.


Nos detuvimos en un puente y miramos gente pasar en silencio mientras la abrazaba con el anhelo de no separarme nunca de ella.

̶ ¿Por qué a veces nos sentimos tan solos aun estando acompañados?  ̶ Me preguntó.
Y mientras la abrazaba fuerte, yo tenía mil respuestas para eso justo antes de haberla conocido, pero en ese instante vi a la soledad como algo que ya no comprendía.

La abracé de nuevo y pensé muy en mis adentros:

 ¿Cómo explicarte que quien te mira de cerca no puede olvidarte?

¿Cómo olvidar tus pupilas enormes mirándome solo a mí?

¿Cómo explicarte que contigo se van mi voz y una parte de mi alma?

 
Amada extraña no es necesaria alguna explicación, yo he decidido amarte así como eres, con todo lo que te conforma, aunque no pueda volver a besarte, aunque entre tu piel y la mía exista un abismo insondable, aunque te mire de lejos o pasen los días y no sepa de ti, yo estaré ahí pero también habré de irme como niebla al amanecer.
Caminamos rumbo hacia la despedida y yo no quería irme de su lado, nos besamos no sé cuántas veces más y después se fue.

¿Cuándo la veré otra vez?

No lo sé.

No se siquiera si todo esto lo soñé.

miércoles, 26 de marzo de 2014

Camilo y Ximena


¿Tenía que suceder?

A Camilo le giraba en la cabeza esta pregunta luego de terminar de escribir con ella por el Facebook.

Estas historias siempre pasan, decía para sí mismo, sin embargo Ximena le había transmitido un cierto toque de intensidad.

Hablaron a ratos durante dos semanas olvidando de pronto todo lo que los rodeaba y todo aquello que los conformaba. Hablar con ella a través de una red social es muy parecido al diálogo de las almas desnudas. (Consultar mi libro de sueños. Pag. 9) Existen personas a las que conoces de mucho tiempo y no te atreves a tocarles el hombro. Existen personas como Ximena que desde el primer día tocar sus manos era absolutamente necesario.

Hablaron por días negando su presente, olvidando su futuro, sólo eran en la atmósfera Ximena y Camilo.

Acordaron encontrarse, meses atrás ya se veían, se sonreían y de vez en vez sus miradas se encontraban. Pero nunca habían permanecido a solas uno frente al otro.

Ximena acudió a la primer cita y temblaba de miedo, una corazonada la llevo hasta ahí, no fue el deseo ni la curiosidad que mato al gato, fue una corazonada que le gritaba avanza.

Camilo parecía estar gravitando en la misma burbuja, llego un poco despistado pero fingiendo una seguridad que no tenía. Abandonado al miedo y a la voz de la locura, la misma que le gritaba a Ximena: avanza.

A mitad de una tarde de ardiente sol, se vieron a los ojos buscando una razón, uno en los ojos del otro, una sola razón para no salir corriendo.

Las historias de amor no siempre se acompañan de cena con velas y vino tinto, esta vez fue pizza y refrescos de naranja los que acercaron sus voces y silencios.

Ambos tenían una vida, una historia, un pasado y un presente.

Ambos pertenecían a otros corazones, ambos sabían que el riesgo de jugar con fuego podría quemarlos a los dos y sin embargo continuaron platicando hasta la hora de la despedida.

Como en las viejas historias sin ser esta la excepción, la tarde la cerraron en medio de un beso dulce que cerraba un trato clandestino y secreto, un beso repentino con sabor a pizza y a naranja.

Hubo días de por medio, más pláticas virtuales y más confesiones.

-Hagámoslo una sola vez -decían convencidos y a la vez sintiendo que no eran ellos ese momento, que alguien más les ordenaba que decir, así era más fácil, culpando a la seducción del otro, negando, reafirmando también, jugando a lo hago o no lo hago.


Llegado el día pactado, aún había un miedo que impedía arrojarse al vacío, parecido a lanzarse del bongie. La duda de las conciencias anestesiadas que jamás te dejan avanzar sin permiso del vulgo.

Se encontraron en un un lugar secreto y como una escena dantesca, Ximena fue conducida hasta el séptimo círculo, y avanzó sin titubear confiando en un desconocido al que ese mismo día entregaría todo cuanto le pidiese.

La cuenta exacta de los besos no se puede precisar, pero hubo más de una mirada que preguntaba al alma y que hallaba su respuesta clara en la mirada del otro.

Esa mañana el día se hizo noche y la voz se volvió bajita y donde estaban ellos nadie podía alcanzarlos. Quedaron atrás prejuicios, ideas, costumbres y quedaron desnudos también del alma.
Fue una primera segunda vez.


El secreto de su tiempo solo queda registrado en la piel de cada uno, no hubo testigos ni nadie que pudiera señalarlos. No había por lo tanto delito que perseguir.

-Vampiro por un día -pensó Camilo. Se sentía completo, poderoso, feliz en cierto modo.

Ximena, ella se sentía hechizada, envenenada por los besos de Camilo cuya saliva ponzoñosa había invadido su cuerpo, su sexo y peor aún, su alma entera.

Ximena era otra, el vampiro había mordido a su hermosa víctima, no para quitarle la vida, sino para entregarle otra.

Ximena nunca más volvería a ser la misma.

Ya era otra.