Si tengo que decir que fue lo que me
enamoro de ella al instante, me veo obligado a conducirme con verdad.
Yo que miento a todas horas, yo que ni cuando
miento digo la verdad hoy afirmo sin dudarlo: fue su forma de reír.
La descubrí en la penumbra del lugar menos
probable. Su mirada y la mía se encontraron geométricamente como una alineación
de planetas, ese día debíamos estar ahí por alguna razón quizá trascendental o
quizá solo para poder sentir el beso más dulce y después decir
adiós.
¿Quién podría saberlo?
Solo sé que esa vez la vi tal como la ve Dios.
Al paso de los días la encontré de nuevo y desayunamos juntos en comunión, de un mismo
plato, con la confianza de quien conoces de años. (Qué bonita se ve comiendo).
Escuche su voz contándome un poco de la forma
con que lucha contra el mundo. Y yo prestaba toda atención intentando grabar en
mi memoria el sonido de su voz. Escuche entre otras cosas un poquito de su
historia, a la sombra de un árbol, nos sentamos solo los dos y de pronto todo
mi universo era ella.
…Y esa luz en sus ojos pudo más que todas las reglas
inventadas por los hombres.
Escuche la historia de una reina muy hermosa
que escapo de un castillo y de cómo volvió desde la muerte siendo otra, su alma aún
tiene cicatrices de esas que no cierran nunca. Mientras tanto, yo quería
abrazarla y cerrar los ojos.
̶ Una antigua reina, pensé en mis adentros.
̶ No soy un príncipe sino un bandido
que de pronto quiere ser bueno por haberte conocido, no tengo un
castillo y no soy libre soy un prófugo de mi pasado, soy un ladrón de caminos
pero te amo no se desde cuándo, sé que te conozco de otro tiempo, de otra
historia y que no fue coincidencia nuestro encuentro.
Por la tarde caminamos juntos, me contó
secretos que a nadie ha confesado y sonreí, ella es ahora para mí la excepción
a toda regla.
Caminamos bajo los últimos fulgores del sol
de marzo y con todo ella brillaba más que el sol. Sobra decir que es más
hermosa que ninguna reina sobre la tierra.
Llegamos al final del camino, ahí justo donde
debíamos despedirnos fue justo donde de una chispa del alma nació el beso más
dulce, sin encontrar salida, me recorre su dulzura, su cabello me acaricia y su
olor me enamora, en ese beso que se convirtieron en algunos, en ese espacio, en
ese instante me di por completo.
Las historias hermosas son así, sus manos me
tocaron y sanó mi corazón, hay tantos que pasan la vida buscando y yo entre
tantos universos la encontré.
Caminamos
de la mano me explicó sus reglas y promesas y mientras me besaba también se
despedía.
Nos detuvimos en un puente y miramos gente
pasar en silencio mientras la abrazaba con el anhelo de no separarme nunca de
ella.
̶ ¿Por qué a veces nos sentimos tan solos aun
estando acompañados? ̶ Me preguntó.
Y mientras la abrazaba fuerte, yo tenía mil
respuestas para eso justo antes de haberla conocido, pero en ese instante vi a
la soledad como algo que ya no comprendía.
La abracé de nuevo y pensé muy en mis
adentros:
¿Cómo explicarte
que quien te mira de cerca no puede olvidarte?
¿Cómo olvidar tus pupilas enormes mirándome solo
a mí?
¿Cómo explicarte que contigo se van mi voz y una
parte de mi alma?
Caminamos rumbo hacia la despedida y yo no
quería irme de su lado, nos besamos no sé cuántas veces más y después se fue.
¿Cuándo la veré otra vez?
No lo sé.
No se siquiera si todo esto lo soñé.
