Voy compartiendo nubes sueños y poemas
y no encuentro mi destino,
conjuro mi eternidad hilando collares con mis días
y llegan mis amaneceres con aroma de mujer.
Mis ojos brillan y deseo sobre mi pecho
la caricia de la lluvia de febrero
o de una rosa que florezca para no morir,
rosa por siempre.
Espero en la vieja estación del tren
oculto hasta el anochecer,
un vagón con vista al cielo.
Desnudo ante la noche
percibo el sensual roce del aire,
terciopelo de mis sueños.
Voy compartiendo nubes sueños y poemas
y no encuentro mi destino.
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